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Dermatitis alérgica a las pulgas:
un problema constante en animales pequeños.
Dermatitis alérgica cusada por la pulga

La dermatitis de la picadura de la pulga y la hipersensibilidad a la picadura de la pulga son dos términos frecuentes en los libros de texto y las publicaciones, aunque Halliwell (1985) definió la hipersensibilidad a la picadura de la pulga como dermatitis alérgica (DAPP). Las nuevas técnicas de investigación y diagnóstico indican que la mayoría de los pacientes afectadoss de dermatitis presentan hipersensibilidad, incluso en ausencia de reacción alérgica de hipersensibilidad, y que la dermatitis sin alergia es un fenómeno extraño. Sin embargo, varios autores todavía distinguen las dos situaciones clínicas de dermatitis por picadura de pulga e hipersensibilidad a la picadura de pulga (DAPP).

Se supone que las reacciones locales en forma de irritación de la piel, prurito y una insignificante y transitoria invasión de linfocitos en el área próxima a la picadura de la pulga, provocadas por el contacto directo entre la piel y el ectoparásito y su picadura, son similares en todos los animales afectados. Se debe distinguir entre la dermatitis por la picadura de pulga con sus alteraciones provocadas simplemente por la propia picadura y las reacciones del huésped basadas en una respuesta alérgica a las picaduras de pulga, aunque el síntoma principal de ambas es el prurito.

La picadura de pulga se muestra como una mancha roja con un halo de amplitud y elevación variable. Además pueden observarse pápulas, pústulas y crostas. El rascado y la mordedura continua del huésped produce una dermatitis húmeda o incluso purulenta y, en los casos crónicos, engrosamiento e hiperpigmentación de la piel. En la infestación masiva se puede desarrollar una anemia regenerativa. La irritación dérmica grave producida por frecuentes picaduras de pulgas también puede inducir dermatosis bacterianas secundarias.

Los gatos infestados de pulgas raramente muestran un grado significativo de prurito o de rascado, aunque se ha observado un excesivo acicalamiento. Los gatos asintomáticos infestados de pulgas tienen importancia epidemiológica en el planteo de un control eficaz de las pulgas en los hogares con muchos animales.

Sin embargo, la dermatitis alérgica causada por la pulga (DAPP) es una enfermedad en la que se produce un estado de hipersensibilidad en el huésped como respuesta a la inyección de material antigénico de las glándulas salivales de la pulga (Carlotti y Jacobs 2000). Los sinónimos de DAPP son alergia a la picadura de pulga e hipersensibilidad a la picadura de pulga. En el gato, la enfermedad se conoce también como dermatitis miliar felina y eccema felino.

Esta afección se observa en todo el mundo y es la enfermedad dermatológica más común del perro y una importante causa de dermatitis miliar felina así como la enfermedad alérgica de la piel más común en el perro y el gato, llamada "eccema de verano".

La hipersensibilidad a la picadura de pulga no sólo es importante para los animales domésticos, sino que también es una importante causa de enfermedad común de la piel en el hombre, llamada urticaria papular. Investigaciones detalladas, realizadas en pacientes expuestos a animales de compañía infestados por pulgas, han demostrado que la incidencia de estas reacciones es bastante elevada.

Signos clínicos

Los signos clínicos de la alergia a las pulgas en el perro y el gato son consecuencia del prurito y las autolesiones.

Pueden ser bastante variables, según el grado de sensibilidad, la intensidad de exposición a las pulgas, el estadio de la enfermedad (aguda o crónica) y la presencia de enfermedad de la piel concurrente primaria (atopia) o secundaria (foliculitis bacteriana) (Dryden y Blakemore 1989).

La clásica lesión primaria de la piel en el perro o el gato hipersensible es una pequeña roncha eritematosa pruriginosa (hipersensibilidad inmediata) en el lugar de la picadura (Kwochka 1987).

La dermatitis en el perro está típicamente confinada al área dorsal lumbosacra, formando una imagen típica triangular o un patrón en V invertida, que más adelante queda confinada a la zona caudomedial de los muslos, la zona ventral del abdomen y el flanco (Muller y cols. , 1983).

Otras áreas comunmente afectadas son el cuello, la cara craneal de la mano y la base de las orejas. Con una exposición prolongada a las pulgas, las lesiones primarias agudas se sustituyen rápidamente por lesiones secundarias crónicas, consecuencia de la repetida autolesión y el prurito. Las ronchas o pápulas iniciales se sustituyen por un eritema difuso, excoriaciones y alopecia parcial o completa. Es común la seborrea secundaria con mal olor (a mantequilla rancia). La prolongada duración del prurito y las autolesiones puede producir notables alteraciones secundarias de acantosis, hiperqueratosis, liquenificación e hiperpigmentación (Kwocha 1987).

En el gato, la DAPP es la causa más común de dermatitis miliar (Scott 1980). La dermatitis miliar puede desarrollarse inicialmente alrededor del cuello y en la parte baja de la espalda o ser generalizada a lo largo del dorso. También pueden estar afectados el área periauricular, la porción ventral del abdomen y las caras caudal y medial de las patas posteriores. La lesión eccematosa inespecífica de la dermatitis miliar no es una verdadera picadura de pulga sino una respuesta cutánea sistémica del gato alérgico a la pulga. El prurito es, por lo general, generalizado e intenso (o enmascarado por acicalamiento excesivo), especialmente cuando existe un gran número de pulgas. Los gatos alérgicos a las pulgas pueden lamerse, morderse, y rascarse excesivamente o arrancarse grandes mechones de pelo.

En el examen histopatológico, los perros con FAD mostraron hiperqueratosis y acantosis como principales alteraciones epidérmicas. No obstante, en general, las biopsias dérmicas de los animales alérgicos a las pulgas son inespecíficas y muestran distintos grados de dermatitis perivascular eosinofílica y edema epidérmico. Se observan hallazgos similares en las biopsias de perros con dermatitis alérgica por contacto.
 
 
 
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