Por lo general en los centros de acogida hay perros y gatos de todo tipo y edades.

Abundan los animales con edades entre 6 y 9 meses aunque típicamente suelen tener ya algo más de un año. A esta edad en que los propietarios que no habían valorado correctamente qué responsabilidades y problemas conlleva tener un perro, descubren que el animal ya no es sólo un simpático cachorrillo.

En algunos casos fueron abandonados tras un cambio de situación personal de sus propietarios (enfermedad, separación, mudanza, paro, defunción), o tras la llegada de un bebé o la aparición de reacciones alérgicas en algún miembro de su familia anterior.

En otros casos, el animal ha caído enfermo, o se ha detectado algún defecto físico.

También puede haber sido abandonado por pelearse con otra mascota o por ocasionar destrozos. Algunos han sido golpeados, muchos han sido desatendidos o encadenados durante largos períodos de tiempo.
 
La adaptación
Por lo general un animal adulto se integra perfectamente en un nuevo ambiente y aprende en pocos días las costumbres de su nueva familia, más fácilmente que un cachorro que todavía necesita aprenderlo todo y madurar.

Los gatos raramente rechazan cama caliente, comida y cariño de un nuevo amo.

Los perros requieren especial dedicación y cariño, pero con el tiempo suelen superar las secuelas del abandono.